En julio de 2025, los astrónomos detectaron en ella SN 2025rbs, una supernova de tipo Ia que llegó aproximadamente hasta la magnitud 11,9. Aquella explosión convirtió a NGC 7331 en uno de los objetivos más interesantes para los aficionados a la astrofotografía durante aquel verano.
Pero lo extraordinario es que apenas un año después la historia se ha repetido.
El 1 de septiembre de 2026, el rastreo automático ATLAS detectó una nueva supernova en NGC 7331: SN 2026aaiv. En el momento de su descubrimiento apenas alcanzaba la magnitud 17,3, por lo que inicialmente era un objetivo reservado a equipos fotográficos relativamente sensibles. Los posteriores análisis espectroscópicos confirmaron que también se trataba de una supernova de tipo Ia.
Y aquí comienza lo realmente espectacular.
SN 2026aaiv ha experimentado un rápido incremento de brillo. El 11 de septiembre rondaba la magnitud 15,7, pero las observaciones más recientes sitúan su brillo alrededor de la magnitud 11,5 el 18 de septiembre. Es decir, en poco más de dos semanas ha aumentado su luminosidad aparente en casi seis magnitudes.
2025 frente a 2026
La comparación resulta especialmente llamativa porque las dos supernovas son del mismo tipo y se encuentran en la misma galaxia.
SN 2025rbs fue descubierta el 14 de julio de 2025 con una magnitud de aproximadamente 17,1 y alcanzó una magnitud máxima registrada cercana a 11,9.
SN 2026aaiv, descubierta el 1 de septiembre de 2026 con magnitud 17,3, ha seguido una evolución mucho más rápida ante nuestros telescopios y actualmente se encuentra alrededor de 11,5.
Esto significa que, a fecha de hoy, SN 2026aaiv es aproximadamente 1,4 veces más brillante que SN 2025rbs en términos de brillo aparente. La diferencia de 0,4 magnitudes puede parecer pequeña, pero en astronomía supone una diferencia apreciable.
Y hay otro detalle fascinante: las dos explosiones no se produjeron en el mismo lugar de la galaxia. Sus coordenadas muestran que están separadas por unos pocos minutos de arco, aunque ambas pertenecen a NGC 7331.
Una oportunidad excepcional para los aficionados
Lo que está sucediendo convierte a NGC 7331 en un objetivo extraordinario para quienes conservamos nuestras imágenes astronómicas.
Una fotografía de esta galaxia tomada en 2025 puede compararse ahora con otra realizada en 2026 y mostrar dos explosiones estelares diferentes en una misma galaxia y en años consecutivos.
Además, SN 2026aaiv ha sido seguida prácticamente desde sus primeros momentos, algo muy valioso desde el punto de vista científico. Las supernovas de tipo Ia desempeñan un papel fundamental en astronomía porque sus características permiten estudiar las distancias cósmicas y la expansión del Universo.
Para el aficionado, sin embargo, existe otra razón mucho más sencilla para apuntar el telescopio hacia Pegaso: NGC 7331 nos está ofreciendo una oportunidad que difícilmente volverá a repetirse en nuestra generación de observadores.
Hace apenas un año fotografiábamos SN 2025rbs.
Hoy podemos volver a encuadrar exactamente la misma galaxia y encontrar allí una nueva estrella que antes no existía.
Y eso es, quizá, una de las cosas más fascinantes de la astrofotografía: cuando volvemos a fotografiar un objeto lejano, el Universo no siempre nos devuelve la misma imagen.
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