Lluvia, lluvia y más lluvia...


Casi todos los aficionados a esta bella ciencia de la astronomía estamos con el "mono". Al menos en la zona de Europa Occidental. Por una vez la culpa no la tiene le gobierno, aunque hay opiniones para todo. Llueve con saña bíblica desde hace semanas, como todo el mundo comenta con hartura y desgana a estas alturas. Las nubes no dejan un rato para observar y tanta humedad causa estragos de toda índole.

Un domingo cualquiera subo al observatorio. Todos los caminos convertidos en alegres regatos. Serpenteantes corrientes aquí y allá. A veces una densa niebla se agarra a las cimas y no se levanta en todo el día. Incluso nos ha nevado un par de veces. Me pregunto si todo esto se debe al famoso "calentamiento global".

Todo aficionado sabe que, a la mínima que se observa algún claro, después de tantos días de obligada abstinencia, uno sale corriendo con los trastos a ver si pilla un hueco despejado. En mi caso, cuando llego al observatorio, repaso los muchos detalles que me quedan por "limar" para rematar la cúpula. Por suerte, con lo que ha llovido, no hay goteras. Le apliqué al exterior una pintura especial de aspecto muy pegajoso y que nunca me acuerdo cómo demonios se llama. En algunas partes tiene fibra de vidrio, lo cual le confiere mayor impermeabilidad, como en el techo corredizo. El resto es un tablé igual que el que se usa para los fondos de los muebles que te venden en el Ikea.


Este domingo quise observar el Sol. A pesar de tener conectado permanentemente un deshumidificador, las lentes del refractor se empañan por la diferencia térmica. Tuve que esperar un rato a que la temperatura de las lentes se adaptara al ambiente. Y, naturalmente, se nubló en seguida. De todos modos, entre nube y nube, conseguí realizar una imagen, a mano alzada, con la cámara compacta pegada al ocular. Había una pequeña manchita, quizás de tipo A. Bueno, algo es algo.


 Ya en casa, para intentar desquitarme, me puese a procesar por enésima vez unas imágenes que tengo tomadas desde hace ya bastante tiempo del triplete de Leo, y aquí os posteo el resultado a ver si os gusta. Son 8 tomas de 160 sg cada una, tomada conla Canon 300D sin modificar, y el refractor acromático de 102 mm f/5 desde el observatorio. No tiene corrección de darks ni flats; apiladas con el DSS y retocadas con el PS.


Triplete de Leo


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